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Córdoba es una ciudad andaluza, que comenzó a crecer y a hacerse importante en la época romana, cuando fue capital de Hispania o la Bética. Es una época de máximo esplendor en la región y la ciudad contaba con numerosos edificios de todo tipo, es una ciudad que fue cuna de filósofos como Séneca. Después fue también un bastión importante del Reino Musulmán, con numerosos califas residiendo en la ciudad. Desde entonces hasta nuestros días, esta ciudad se ha convertido en una de las referencias culturales de España. Durante la época romana, la ciudad de Córdoba fue la capital de la Bética, la provincia romana de Hispania, un título que le otorgaba poder, que le otorgaba grandeza, y que la convirtió en una de las ciudades más importantes de Europa. Corduba, como era conocida, fue un emplazamiento romano en la Bética desde el 152 antes de Cristo.
Durante las guerras civiles entre César y Pompeyo, la ciudad entra en la historia, si bien al principio la ciudad estaba entre dos aguas sin saber si declararse a favor de uno o de otro. Tras la victoria de César, la ciudad tuvo un pequeño declive, ya que se había declarado finalmente por Pompeyo, lo que conllevó represalias. De esta época surgen importantes nombres en la historia de Córdoba, como Séneca, o Lucano.
La ciudad, tras la llegada de César al poder, sufre primero una caída de la que no tarda en levantarse, su situación de nodo estratégico comienza a permitir que se realicen numerosas actividades comerciales, se construye la Vía Augusta, y la ciudad se expande dentro de sus murallas, unas murallas construidas para la defensa de la ciudad.
Tras los romanos se constituye la Córdoba visigoda, un momento de escasa duración debido a la invasión musulmana llevada a cabo por Tarik en el 711. El Alcázar visigodo se convirtió en la primera residencia de los altos cargos musulmanes. Años más tarde de la llegada de Takik, Córdoba se había convertido en la capital de Al Andalus, y se comenzó con la construcción de palacios y edificios de gran importancia.
Durante la época de Abderramán III, nombrado califa en el 929, se consiguió el mayor esplendor de la ciudad, que alcanzó sus cotas más altas, era el momento del califato, un califato no dependiente de Damasco, independiente, lo que le dio a la ciudad un importante empujón para convertirla en una de las ciudades más importantes de reino musulmán.
En el Siglo XIII, los reyes católicos reconquistaron la ciudad, en concreto el Rey Fernando III fue el primero en llegar a estas tierras, en reconquistarla. Se comenzaron a construir iglesias, catedrales, y se inició también la metamorfosis de edificios musulmanes hacia el catolicismo, hacia el románico y el gótico.
Al igual que ocurrió primero con los romanos, y después con los árabes, Córdoba continuó siendo un centro neurálgico de las comunicaciones en el sur de la península, por aquí pasaron personalidades como el mismísimo Cristóbal Colón.
Durante los últimos siglos, Córdoba se convirtió en un importante núcleo poblacional, con los Austrias, con los Borbones, la ciudad continuó su crecimiento y continuó acumulando patrimonio, con la construcción de palacios, de templos religiosos…
Actualmente, la ciudad es el resultado de la riqueza cultural que ha ido aglutinando durante siglos, siendo una de las ciudades monumentales más importantes del mundo, y uno de los destinos turísticos más importantes desde el punto de vista cultural.
Hoy en día Córdoba es una ciudad turística, una ciudad universitaria, una ciudad que atrae a la gente por su riqueza cultural, sus monumentos, lugares por donde ir atrás en el tiempo y conocer más sobre una época en la que aquí estaba el corazón de Al Andalus. Es por ello que Córdoba cuenta a día de hoy con una impresionante oferta de alojamientos, desde hoteles a hostales, a apartamentos, casas, chalets o si lo desea, algún cortijo a no más de 20 minutos del centro de la ciudad. |